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Los Gran Fondo del siglo 21.

Los Gran Fondo del siglo 21.

Estimados amigos colombófilos, es un placer dar mi opinión sobre la especialidad que a muchos de nosotros nos ocupa: los "Gran Fondo".

Desde hace muchos años nuestro deporte avanza, se perfecciona, se especializa, por tal motivo no podemos mezclar las disciplinas, si lo hiciéramos se perdería lo antes mencionado y las metas  a alcanzar, serían imposibles.

Siempre ponemos de ejemplo la cuna de la colombofilia mundial y nombramos Bélgica como un ser supremo, pero los tiempos cambian, la superación marca territorio y la Bélgica de ayer tiene un contrincante devastador que compite a la par ante sus mayores anhelos, me refiero a la Holanda del Norte, un monstruo implacable en las competencias de Gran Fondo.

¿A qué se debe esto? La respuesta es: ¡Superación!  Pues sin duda existe superación, pero ella nace de la especialización.

La colombofilia contemporánea tiene bien delimitadas sus funciones competitivas y de ésta deriva la creación de un tipo de atleta para cada disciplina: velocidad, medio fondo, fondo y gran fondo.

Para alguien que recién empieza en nuestro maravilloso deporte todas las palomas de carrera son iguales, pero hay que entender que nuestro mundo alado se ha perfeccionado y con la perfección nació la profesionalidad.

Un colombicultor que alcanzó la profesionalidad habrá optado por la especialización, formará su colonia en base a una familia, ocupará su tiempo en seleccionar y conseguir un grupo de atletas homogéneas y se basará en dar a éstas un entrenamiento, incentivo y alimentación adecuada al propósito que se proponga conquistar.

Partiendo de esta base debemos diferenciar la forma de constitución física de cada atleta: no es lo mismo una paloma velocista, que una gran fondista, toda su constitución motriz es distinta, sus alas, tamaño, peso, esqueleto, musculatura, temperamento, expresión, todo cambia, por ese motivo la observación  y el análisis son fundamentales.

Antes de introducirnos de lleno en la morfología de la paloma de carrera de gran fondo, es necesario clasificar y concebir nuestro plantel dentro de un tamaño homogéneo, no existe un buen colombófilo que en su colonia cuente con un plantel irregular donde haya palomas pequeñas, medianas y grandes; en todos los años que llevo seleccionando y visitando palomares mi primera impresión la dirijo a observar este detalle y les aseguro, jamás me equivoqué.

No me inclino ni juzgo la preferencia por el tamaño de una atleta, las hay excelentes deportistas de todos los tipos, pero el mantener un equilibrio en la colonia es de suma importancia.

¿Cuál es el tamaño por excelencia que predomina en una paloma de gran fondo? Como lo dije anteriormente las he conocido de todos los tamaños, pero por regla general el tamaño es mediano en machos y mediana a pequeñas en hembras. Los casos distintos del anterior fueron excepciones.

El ala de una paloma de gran fondo es poderosa, su mano es bien ventilada y el salto que hay entre su 6º y 7º pluma nunca es menor que 12 mm. En las plumas de su mano existe una leve curvatura hacia abajo, jamás encontraremos plumas rígidas y planas, otro detalle a tomar en cuenta son los raquis o cañones, estos no pueden ser rasgados, este defecto en cualquier paloma es eliminatorio, la atleta se debe descartar.

El peso será ligero, equilibrado con su tamaño, habrán escuchado hablar de "peso especifico": es una terminología muy usada en el análisis de una paloma de carrera, aunque en lo personal trato de enfocar el peso de una gran fondista a la tarea que va a desempeñar, la mano y experiencia en esto es fundamental.

El esqueleto debe ser perfecto, no pueden existir defectos óseos, pues miles de golpes de ala recibirá éste en un vuelo de largo aliento, debe resistir la fatiga, la presión, los golpes de cambio de temperatura, la caja torácica debe ser potente y aerodinámica, un excelente plumaje cerrara con broche de oro la función de atravesar el aire con la menor resistencia. El cierre u horquilla debe ser compacto, lo más unido hacia las puntas, no olvidemos que es la contención de sus órganos. En este punto he observado muchos matices, diversidad de formas que sigo analizando, en lo personal soy muy estricto.

La musculatura es fundamental para diferenciar una paloma de gran fondo, sus músculos pectorales serán largos y jamás los encontraremos rígidos. Rigidez es síntoma de fatiga.

Temperamento y expresión, observación absoluta, el idioma de las mensajeras, la forma en que nos trasmiten su poder e inteligencia. No hay forma de describir estas cualidades, solo puedo decir que una atleta de gran fondo siempre será segura en sus movimientos, escogerá como lugar de descanso o nido las partes más altas del palomar, peleará por su lugar incansablemente, nunca se mostrará nerviosa, su batir de alas apenas se escuchará y al posarse demostrará ese toque de nota que nos indica que: YO ESTOY AQUÍ.

Indudablemente es imposible describir lo que se siente y lo que es trabajar en la puesta a punto de estas maravillosas máquinas perfectas devoradoras de kilómetros.

Muchos años fueron los que se tardaron en consolidar un tipo de paloma para esta disciplina, lo antes expuesto no es extraído de un criterio personal, es una selección que ha generado la constante insistencia de que un atleta logre superar y conquistar retornando a su palomar desde distancias de más de 1000 km en tiempo y forma.

La criba constante, la insistencia permanente por lograr dicho objetivo un día dio su fruto y desde ahí se empezaron a relacionar los factores estructurales y psicológicos de estas atletas llevándonos a un denominador común, la genética.

Tomando como base fundamental las líneas con las cuales se obtuvieron los resultados buscados, se comenzaron a hacer cruzamientos entre ellas, mejorando sus cualidades, superando marcas y alcanzando a recibirlas de mayores distancias y aún quedando en ellas sobradas fuerzas para seguir volando.

Como habrán visto, no he nombrado a ningún especialista en esta disciplina, todos los involucrados en el gran fondo conocemos los resultados y los nombres de ellos, difícilmente se apartan de sus líneas de cultivo y cuando tienen que hacer un refresco de sangre saben dónde ir a buscar el individuo para continuar la tarea de superación.

Hay quienes insisten con dar una punta de velocidad a las palomas de gran fondo y se obstinan en cruzarlas con buenas palomas de velocidad. Hubieron cruzas de éstas que al principio dieron productos que parecían dar resultados en las competencias de gran fondo, pero el resultado final fue que todo quedó por el camino y se terminaron perdiendo todos los ejemplares.

Por otra parte tenemos competidoras de gran fondo que son rápidas, pero no podemos confundir esto con la superación en una pieza aerodinámica que por su perfección resta resistencia a la fricción del aire (esqueleto, musculatura, plumaje) pues dichos elementos, le hacen la tarea más fácil a la competidora, y por tal motivo insistimos tanto con el estándar deportivo de la paloma de carrera.

Indudablemente, el tema que tocamos es muy controvertido, desde mi punto de vista apasionante, muchos no compartirán mi opinión y mis conceptos y justamente éste es el detalle más importante, nadie es dueño de la verdad, la naturaleza es la única que no se equivoca, la cesta el mejor juez, y el tiempo, el mejor testigo de aquellos que observamos las especialidades con objetividad.

Una vez más doy las gracias a mis amigos Eduardo González Barrés y José María Corona que me dieron la oportunidad de dar mi punto de vista sobre esta especialidad,  de la cual estoy muy orgulloso.

 

Con respeto colombófilo: Carlos Alfredo Bachi Acosta

 

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