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El éxito en nuestro deporte no esta en ganar, sino en superarnos y superar.

El éxito en nuestro deporte no esta en ganar, sino en superarnos y superar.

Indudablemente, Uruguay y el archipiélago Canario pocas coincidencias tienen en la actividad colombófila y el desempeño de las mensajeras, con respecto a sortear obstáculos para retornar a su morada.

Si partimos de la base, que el cuidado de las palomas de carreras en todas partes de nuestro globo terráqueo es similar, de algo podemos estar seguros y es que, en distintos lugares habrá distintas situaciones que enfrentar y a su vez que vencer para poder conseguir el objetivo deseado de todo colombófilo, que es el de ver llegar a sus mensajeras, sanas y salvas a su hogar.

En varias oportunidades me habrán escuchado o habrán leído de mis escritos, que existen dos razas de mensajeras y éstas son: las buenas y las malas.

Dentro de la raza de buenas palomas, tenemos las que nacen buenas y aquellas que, por diferentes motivos, a pesar de nacer en cuna de oro como las primeras, no demuestran sus dotes hasta pasado cierto tiempo, por lo cual, en alguna oportunidad las he catalogado como que no nacen buenas, si no, que se hacen buenas.

Luego de haber terminado la época de cría y seleccionar meticulosamente los productos de nuestros reproductores, tendremos ante los ojos un plantel que será pura y exclusivamente el fiel resultado de nuestro sacrificio, que constituye: cuidado, calidad y, sobretodo, objetividad.

Un buen colombicultor, (que no es lo mismo que ser buen colombófilo), siempre será muy meticuloso con el cuidado de sus reproductores y extremará al máximo dichos esfuerzos para no ver perturbada la salud de su colonia.

La calidad está de más mencionarla, ya que un buen colombicultor siempre es un gran seleccionador y emplea mano firme en lo que quedará y a la hora de decidir jamás titubea, pero sí es fundamental tener en cuenta este factor, para que los lectores de esta idea expuesta puedan llegar a entender lo que les quiero transmitir.

El ultimo punto que enumeré, es la objetividad y a pesar de ser un aspecto que conlleva seguridad, en colombofilia tratándose de jóvenes pichones, es muy controvertido, ya que éste por mejores dotes fenotípicos y genotípicos que posea, lleva muy oculto dentro de él el factor de perpetuar la capacidad innata de un antepasado crack.

¿Alguna vez, se pusieron a pensar, cómo puede afectar en un joven pichón la exposición a la que el colombófilo lo enfrenta en entrenamientos tempranos, vuelos forzados, variantes de alimentación, medicaciones innecesarias y un sinfín de pequeños errores de manejo, que seguramente desencadenarán en un gran perjuicio para desempeñarse con éxito en su futuro?

La colombofilia, sin lugar a dudas, es la actividad más difícil de desempeñar a la perfección, si no tenemos en cuenta superar los pequeños errores que cotidianamente cometemos. Errores que pudiendo ser evitados, poniendo un poco de nuestro buen sentido común, obtendríamos resultados confiables y seguros.

¿Cuántas veces, luego de tener nuestro plantel de jóvenes pichones, ya seleccionado y gozando todos ellos de excelente salud, nos decimos: el rodado, el pinto y el rojo, serán los pequeños palomos que se desempeñaran mejor en la próxima campaña?

Seguramente, muchos de nosotros actuamos igual y tenemos, año tras año, las ilusiones de anticiparnos a los resultados y luego, la realidad nos demuestra que equivocamos nuestra elección y un hermano de éstos, que con seguridad, no tenga las cualidades fenotípicas sobresalientes del elegido, termina asombrándonos con sus resultados deportivos.

Sin duda, la buena paloma de carreras, por siempre encerrará estas contrariedades y su funcionalidad irá acorde con tres factores esenciales que se entrelazarán y de esa mezcla se obtendrá el mejor resultado.

Dos de ellos, lo podemos dirigir, el tercero, es innato de la propia paloma.

El colombófilo, puede bregar por el entorno en que cohabita la paloma y a su vez darle por intermedio de una excelente selección, las dotes fenotípicas que, sin lugar a dudas, son las mejores armas que podemos implantar a una paloma, para que ésta se pueda desempeñar de forma holgada para vencer los obstáculos a los que la enfrentamos a diario. Pero la tercer condición indispensable para que triunfe, solo nace con ella y se manifiesta en el momento que, poniéndola en libertad a kilómetros de su morada, su único objetivo sea volver a casa lo más rápido posible.

Este instinto de mordiente y tenacidad sólo nace con la paloma, no se hace ni se crea, pero si es muy fácil de destruir, si nuestros cuidados no son lo suficientemente meticulosos para incrementar al máximo esta cualidad, que es transmisible, siempre y cuando podamos valorarla, entenderla y sobretodo mantenerla inalterable.

Es de capital importancia analizar muy bien, la perpetuidad de un campeón y, sobretodo, la superación de sus cualidades.

A la hora de seleccionar un reproductor, debemos de tener en cuenta este tercer factor, como el esencial, ya que el mordiente y la tenacidad no cambian y se trasmiten como tales, lo que sí cambia son las armas que le damos (fenotipo) al individuo que posee estas cualidades y con ellas se desempeña con mayor seguridad y eficacia.

La buena paloma de carreras que se desempeña en vuelos marítimos tiene un doble propósito para enfrentar: llegar lo más rápido a su hogar y vencer el trauma que le origina cruzar el mar, algo que no es natural para ella, pero que para lograrlo deberá reforzar al máximo sus cualidades innatas de mordiente y tenacidad.

Sin lugar a dudas, los vuelos marítimos son una disciplina muy dura, algo difícil de superar por quien en sus venas no lleva la pasión por la colombofilia.

Para poder superar y mejorar esto, debemos trabajar seriamente, forjarnos un objetivo y fijarnos metas de especialización.

Aquí está la clave del dilema, las cuales son iguales en volar palomas de carreras sobre suelo firme o sobre mar, pero, a su vez, muy distintas en la formación y especialización de cada atleta en lo que respecta a su formación sicológica.

El cometido, sin lugar a dudas, es trabajar con ellos y perpetuar sus cualidades.

 

Con respeto colombófilo: Carlos Alfredo Bachi Acosta